Bueno, llegué hace pocos días a su casa y al principio echaba mucho de menos a mi familia. Sobretodo el calorcito de mami y los juegos con mis hermanos. También me encariñé con el Chihuahua con el que me tocó estar días antes de que me llevasen a un hogar humano. Las primeras dos noches lloré un poquito. Pero soy un cachorro fuerte y valiente y enseguida me adapté a mi nueva vida.
Lo que más me gusta de mi flamante hogar es la cantidad de cosas que hay para morder. Alfombras, rodapies, patas de mesas, faldones de sillones, zapatillas... Creo que para evitar esto me han comprado muchos juguetes.
Pero a mi con lo que más me gusta jugar, es con ésto.
Me chiflan estas zapatillas rosas y suavecitas. A veces Claudia me las esconde y tengo un poco de síndrome de abstinencia que se me pasa con estas cuerdas. Me encanta deshacer nudos y deshilachar las cuerdas.
Una de las cosas que más me gusta es meterme en rincones inaccesibles para mi dueña y ahí aprovechar para hacer trastadas. Debajo de este sillón blanco del salón escondo mis tesoros.
A veces, cuando muerdo la alfombra mi dueña me regaña. No se porqué, si ella supiera lo divertido que es mordisquearla no se enfadaría tanto. Cuando me riñe pongo alguna de estas caritas que siempre enternecen muchos a los humanos.
Hay algun vestidito que le quedaría muy bien a mi dueña, pero después de diez segundos de ver ropa me canso. Creo que es hora de echar una cabezadita.
Mi cuna es de lo más cómoda y calentita. Aquí me quedo frito durante varias horas al día. ¿Queréis verme?¡Hasta pronto!
Cookie
Holy Girl, me ha emocionado tanto el relato de tu Cookie... ¡Tienes que dejarle postear más! Besis.
ResponderEliminarJeje, vale, lo haré! Gracias d parte de Cookie! besos perrunos
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