martes, 16 de abril de 2013

Cookie&Lola

En unas semanas cruzaré el charco y Cookie necesita un hogar que la acoja durante esos días. Marta, que tiene una bonita Labrador Retriever de 3 años llamada Lola, ha ofrecido su casa. Esta es Lola.
Así que hoy hemos hecho una primera toma de contacto entre las dos perritas. ¿Se entenderán?

Lola campa a sus anchas por el bosque sin prestar mucha atención a Cookie.
 Cookie intenta seguirle el ritmo a Lola.
 Y llamar su atención.
 Pero parece que no funciona.
 Lola tiene otros intereses.
No le hacen caso.
 Cookie prueba con los niños, que se aproximan más a su tamaño.
 Llega el momento de jugar en el jardín.
 Cookie espera mientras asean a Lola, que se ha metido en todos los charcos.
 Y ya llega la hora de los juegos.
 Cookie corre rauda hacia Lola.
 Hasta que Lola empieza a jugar a su estilo... y asusta a Cookie, que la mira desde la zona de seguridad.
 O puede que no sea de tanta seguridad...
 Cookie confía en que Lola no la vea, está escondida.
 Parece que el peligro ha pasado.
 Parece...
 Lola es un trozo de pan, sólo quiere jugar.
 Cookie no está tan segura de eso.
 Bueno, parece que se empieza a convencer de que Lola es buena.
 Aún así, antes de relajarse se asegura de que Lola no ande muy cerca.
 Para evitar esto.
 En bracitos de Marta, Cookie se siente más tranquila
 Antes de irnos a casa damos un paseíto las dos para disfrutar del día tan espléndido que nos han regalado hoy.
Por fin un poco de paz y tranquilidad, piensa Cookie
 Hasta que llegan dos enormes Boyeros de Berna y empiezan a olisquearla.
 Parece que les ha gustado.
 Terror en los ojos de Cookie, este perro es muy grande y parece que tiene hambre.
 Pero es un perro muy bonachón.
 Y juguetón.
 El Boyero se aleja.
 Y Cookie decide meterse en su bolso, por si acaso.
La tarde ya está cayendo y a lo lejos se ven las cuatro torres de Madrid.
 Seguimos paseando.
 Nos cruzamos con un perrito de un tamaño más acorde con el de Cookie.
 Casi se va con él, pero decide volver.
 Cookie hace un nuevo amigo, un Schnauzer negro.
 Que se marcha, vaya...
 Antes de volver nos encontramos con Tony, un simpático Westie al que Cookie saluda muy efusivamente.
 Ya se está poniendo el sol. ¡Hasta mañana!

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domingo, 14 de abril de 2013

Paseando a Miss Claudia

Me gusta mucho sacar a mi dueña de paseo. Es muy divertido. Hoy he hecho un trenecito en círculos con otros perros, me ha perseguido un bichón llamado Robin y yo he perseguido a un pequeño Chihuaha. Mi dueña el otro día se torció el tobillo cuando íbamos por el bosque, es que ella solía llevar unas botas con un poco de tacón para salir a pasear. Yo no le quise decir nada, pero era cuestión de días que pasase algo así. Por fin se ha puesto un calzado más adecuado, unas Adidas muy graciosas que se supone que son perfectas para correr. Pero ahora, con el tobilllo hinchado, no puede correr demasiado. Aunque cuando me voy detrás de algún bonito labrador, se olvida de su torcedura y me persigue igualmente.
Hoy ha hecho un día de mucho sol y calorcito. Mi dueña se ha quitado el abrigo y la bufanda y ha salido más primaveral que de costumbre a la calle, con un jersey de Mango y unos jeans de Zara, todo del año pasado. Mirad que orgullosa está aquí posando conmigo al atardecer.



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miércoles, 10 de abril de 2013

Paseando a Miss Cookie

Antes, cuando iba a dar un paseo, caminaba inmersa en mis pensamientos sin prestar mucha atención a lo que sucedía a mi alrededor. Me encontraba con gente y evitábamos el contacto visual a toda costa. Cada uno a los suyo, nos cruzábamos como barcos en la noche.
Sin embargo, salir de paseo con Cookie es una historia completamente diferente. Para ella todos son amigos, así que se acerca a jugar con cualquiera que aparezca en nuestro camino. La mayoría de la gente se detiene a tocarla y te cuentan su historia, los que han tenido perro lo recuerdan con nostalgia, los que no lo han tenido comparten su experiencia con los otros perros del pinar. Hasta el tipo de aspecto más enfurruñado, se enternece al ver a Cookie brincando mientras se acerca a él como si se acabara de reencontrar con su mejor amigo.

Antes yo no veía a los perros. Si eran grandes evitaba cruzarme con ellos y, si eran pequeños ni me fijaba en su presencia. Ahora todos los perritos que estén en un radio de 5 metros, van a formar parte de nuestro día de una manera u otra. Algunos se acercan a ella y muchas veces es ella quien va rauda y veloz hacia ellos. Se huelen, se persiguen y, si el perro es ya mayor, la ignora pasados unos segundos de tener a Cookie brincándole sobre el hocico. Ella es la más pequeñita del pinar, pero no tiene miedo. Eso sí, un teckel malencarado te puede hacer pasar un mal rato. 
A mi me dan miedo los perros, pero gracias a Cookie sé que son potenciales amigos. Aunque, si el que se aproxima es grande y me da la impresión de fiero, la cojo en brazos y le pido al dueño que lo sujete mientras me escondo entre matorrales.

Y luego están los niños. Los de tres años en adelante adoran a Cookie. La persiguen con sus torpes andares y quieren acariciarla mientras ella corretea de un lado a otro. "No corras perrito", le piden. El otro día estaba sentada en un banco y una tocaya mía, de cinco años, se sentó a mi lado y cogió a Cookie en brazos. Y Cookie se deja acariciar y querer, es una bolita de pelo que hace un nuevo amigo por segundo.



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