martes, 12 de marzo de 2013

Guau, Guau!

Hola soy Cookie, el cachorrito de Claudia. He aprovechado que ella ha salido y se ha dejado el ordenador encendido, para escribir en su blog algo sobre mí. Porque esto de que sólo hable de ella, sus planes, sus modelis, sus aficiones, es un poco rollo, ¿no?
Bueno, llegué hace pocos días a su casa y al principio echaba mucho de menos a mi familia. Sobretodo el calorcito de mami y los juegos con mis hermanos. También me encariñé con el Chihuahua con el que me tocó estar días antes de que me llevasen a un hogar humano. Las primeras dos noches lloré un poquito. Pero soy un cachorro fuerte y valiente y enseguida me adapté a mi nueva vida.
Lo que más me gusta de mi flamante hogar es la cantidad de cosas que hay para morder. Alfombras, rodapies, patas de mesas, faldones de sillones, zapatillas... Creo que para evitar esto me han comprado muchos juguetes.
 Pero a mi con lo que más me gusta jugar, es con ésto.
Me chiflan estas zapatillas rosas y suavecitas. A veces Claudia me las esconde y tengo un poco de síndrome de abstinencia que se me pasa con estas cuerdas. Me encanta deshacer nudos y deshilachar las cuerdas.
Una de las cosas que más me gusta es meterme en rincones inaccesibles para mi dueña y ahí aprovechar para hacer trastadas. Debajo de este sillón blanco del salón escondo mis tesoros. 
A veces, cuando muerdo la alfombra mi dueña me regaña. No se porqué, si ella supiera lo divertido que es mordisquearla no se enfadaría tanto. Cuando me riñe pongo alguna de estas caritas que siempre enternecen muchos a los humanos.
Como premio por ser bueno, me deja leer el Elle. En fin, se que a ella le gusta eso de los trapitos pero a mi me dan bastante igual. No me fijo en esas cosas en los humanos sino en lo cariñosos y divertidos que son. Y en si se dejan morder, esos me caen genial.
Hay algun vestidito que le quedaría muy bien a mi dueña, pero después de diez segundos de ver ropa me canso. Creo que es hora de echar una cabezadita.
Mi cuna es de lo más cómoda y calentita. Aquí me quedo frito durante varias horas al día. ¿Queréis verme?

¡Hasta pronto!

                         Cookie


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lunes, 11 de marzo de 2013

Sagardotegia

Es típico de esta época del año en el País Vasco, ir a comer a una sidrería y pasar el día fuera. Esta es la temporada de sidra que va desde Enero a Abril. Sagarra en euskera significa manzana y sagardotegia es sidrería, ya que la sidra proviene del zumo fermentado de la manzana. En todas ellas sirven siempre el mismo menú que la gente degusta mientras cae la sidra de las kupelas. El menú consiste en morcilla y chorizo seguido de tortilla de bacalao, bacalao con pimientos, chuletón y queso con nueces y membrillo.
Este sábado fui a la sidrería Sarasola en Astigarraga, Guipúzcoa. El tiempo soleado y la temperatura primaveral nos acompañaron en esta excursión que empezó en la plaza Moyua de Bilbao y terminó en Hernani, donde el ambientazo era propio de la época de fiestas. La sidra no me gusta, aunque es muy divertido y típico servírsela de las kupelas, pero la comida estaba muy rica. La morcilla no la probé porque eso de que sea sangre... no lo asimilo, el chorizo voló antes de que pudiera darme cuenta. La tortilla estaba riquísima. En nuestra mesa de diez nos sirvieron cuatro, más que suficiente para todos. El bacalao con pimientos también estaba deliciosa. El chuletón, buenísimo y muy tierno. El postre es queso con nueces. Algunos chicos las partían... con la cabeza. Y se hacían un chichón, claro.
Éramos un grupo de 70, así que para no confundirnos con los otros grupos, todos llevamos una pañoleta azul típica de las fiestas de Bilbao, pero sin el logo. Yo me lo coloqué al estilo francés, anudado a un lado. Ahora, las imagenes:

En Astigarraga, antes de ir a la sidrería

Tiempazo en Astigarraga

La sidrería



Kupelas

El pañuelo azul y mi jersey de Kling

Paisaje verde esmeralda

Fin del viaje en esta calle de Hernani

Terminamos bailando en este bar de Hernani, ¡buena música!

¡Hasta el año que viene!


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miércoles, 6 de marzo de 2013

Cookie

Todo comenzó hace unos días, cuando vi las fotos de unos cachorritos y le hablé a una amiga de uno que me encanta. Una bolita de pelo blanco, un "toy", y me dijo: "el Bichón Maltés". Yo no había oído hablar de esa raza en mi vida, pero ese nombre resonó en mí de un modo especial. Y lo supe. Sin más. Supe que mi perro Bichón Maltés chiquitín se llamaba Cookie, lo visualicé correteando por el pasillo de mi casa y acurrucado en mis brazos. Ya existía y era una cuestión de encontrarlo. Los Bichón Maltés toy son simplemente unos Bichones cuyos padres son de un tamaño inferior a la media, así que su camada también será más pequeña.

Estuve primero en un criadero perdido de la mano de Dios al que me acompañó mi santo padre, pero los cachorros que tenían, dos hembritas, eran más bien grandecitas. No eran Cookie. 

Así que fui a una tienda donde además de todo tipo de plantas, venden mascotas. Crucé el espacio de las flores, vi preciosos geranios y gerberas. Seguí hacia el fondo de la tienda y pasé al lado de los peces y conejos. Y a la derecha estaban los cachorros adormilados en sus incubadoras. Había una preciosa pareja de Labradores color canela, unos pequeños Terrier, un Bulldog francés y, en la incubadora más a la izquierda jugueteban un Chihuahua y un Bichón Maltés bolita. En cuanto lo ví de cerca, supe que era Cookie. Pero... junto a la plaquita que indicaba las características de su raza había un post it donde se leía "reservado".

Vaya, Cookie reservado. Bueno, pregunté a uno de los empleados que andaba por la zona de plantas y me dijo que uno de sus compañeros de la zona de mascotas iría en unos minutos para allá. Así que esperé. Cuando llegó le pregunté si pensaban recibir algún Bichón como el reservado, y me dijo que la señora para la que lo habían apartado no se había presentado y que no la localizaban. Mi esperanza aumentó. Lo sacó de su incubadora para que pudiese verlo mejor, un Bichón macho suave y tiritón. Cuando lo cogí en brazos, sentí que era Cookie. Entonces el chico me pidió que aguardase un momento para que volviese a intentar contactar con la persona que reservó al perrito, antes de poder vendérmelo. Lo devolvíó a la incubadora y, en ese rato seguí observando a Cookie saltando como un loco, tratando de morder el cristal y siendo placado por el pequeño Chihuahua. Presentí que el chico me iba a decir que Cookie estaba libre, y después de varios minutos de espera, así fue.

Cookie salió por última vez de su incubadora temblando de frío y mirándome con ojos curiosos y un poco sorpendidos, "¿me llevas a tu casa?". El Chihuaha lo miraba desde el otro lado del cristal y ladraba como diciendo, "oye, ¿dónde vas?, ¡no me dejes aquí!". Se quedó solito en su cubículo.
Después de despedirnos de los otros cachorros, le compré a Cookie una camita rosa fucsia, pienso, bebedero, comedero y cepillo. Y me lo llevé a mi casa. Le he hecho unas fotitos, tiene madera de perro modelo, se queda quietecito cuando ve el objetivo apuntándole. A menos que no esté entretenido mordiendo algo. ¿Queréis verlo?

Tres peluches, tres



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